Posturas de parto ¿cuál es mejor?

Posturas de parto ¿cuál es mejor?

Debemos tener en cuenta que el parto es un proceso dinámico y mecánico, donde el bebé se desliza por el interior de la pelvis materna para acabar atravesando el periné y saliendo al exterior.

 

Si nos planteamos la pelvis materna, (es decir, el canal del parto) como un tobogán, entenderemos que la propia gravedad juega un papel fundamental en el proceso de descenso y salida del bebé. Además, la capacidad de movilidad de los huesos de la pelvis (ilíacos y sacro) es determinante para poder ganar esos centímetros necesarios y permitir el paso del cráneo del bebé por el interior de los estrechos pélvicos.

 

Múltiples estudios confirman que la posición de litotomía no es la más favorable para el parto ya que no es una postura gravitatoria facilitadora y no permite el movimiento de la madre ni de la pelvis (debido a que ésta queda fijada por el propio peso sobre la camilla). Este hecho puede dificultar el proceso del expulsivo y a menudo puede ser necesaria la práctica de la episiotomía y el uso de distintos elementos como el fórceps, las palas o la ventosa. Nos podemos preguntar entonces si el motivo para continuar asistiendo partos en esta posición quizás siga siendo exclusivamente la comodidad para el personal que los asiste, motivo por el cual se empezó a utilizar.

 

Si echamos la vista atrás y observamos distintas esculturas y pinturas de la antigüedad que reflejan mujeres dando a luz antes de la "era hospitalaria", veremos posturas de parto "lógicas" donde se respetan los principios de gravedad y biomecánica.

 

Es importante que la mujer tenga libertad de movimiento durante todo el proceso de parto, desde el inicio de la dilatación hasta el momento del expulsivo, pues de este modo podrá participar activamente en el proceso facilitándolo, acortándolo y minimizando al máximo los intervencionismos innecesarios y sus consecuencias. A su vez, el hecho de mantenerse activa y libre de movimiento, dará a la mujer mayor control sobre su cuerpo y sobre el proceso de parto, hecho que puede ayudarla a vivirlo de un modo más enérgico y positivo.

 

Si nos centramos exclusivamente en el momento del expulsivo, hablaremos de distintas posturas que podemos adoptar para facilitar el parto y disminuir también el riesgo de traumatismo perineal en la mujer:

  • De pie: permite la suspensión y elongación de tronco facilitando la entrada del bebé en el canal del parto y la activación del transverso abdominal en los pujos.
  • Sentada: permite el descanso de las piernas, que en función de la altura de la silla o taburete de parto se encontrarán en mayor o menor flexión de cadera, facilitando así la apertura del estrecho inferior de la pelvis. Esta postura permite también la suspensión.
  • De cuclillas: ayuda a abrir al máximo el estrecho inferior de la pelvis para facilitar la salida y rotación del bebé.
  • De lado (sirenita): esta es una de las posturas que mejor preserva la integridad del periné materno.
  • Semi-sentada: es la más parecida. a la postura de litotomía, aunque si está muy incorporada y sobre una camilla especial de parto de modo que no fije el sacro de la mamá, puede ser una buena alternativa en casos de partos con epidural. y limitación de la movilidad. 

Actualmente, en muchas unidades de parto disponen de múltiples elementos facilitadores de los distintos tipos de postura, como son las cinchas de suspensión, los taburetes de parto o las butacas de parto, las cuales se adaptan fácilmente a la postura que la mujer desee adoptar en cada momento.

 

Para terminar, puntualizar que aunque la mujer solicite que se le administre anestesia epidural, sería posible adoptar la mayoría de estas posturas siempre y cuando se le aplique la walking epidural o la dosis de anestesia sea suficiente para eliminar la sensación dolorosa pero no elimine la capacidad de movimiento activo/voluntario de la mamá.

 

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