¿conoces realmente el masaje infantil?

Seguro que has oído hablar del masaje infantil, lo has visto anunciado en tu centro maternal, conoces a alguien que lo hizo porqué su bebé tenía cólicos...pero, ¿qué es realmente el masaje infantil? ¿en qué consiste? ¿cuáles son sus beneficios? 

La palabra masaje parece que nos de una idea rápida de lo que debe ser, sin embargo, cuando le añadimos detrás el término infantil, el significado de la palabra masaje y su "intención" cambian totalmente.

Las definiciones de "masaje" suelen llevar implícitas expresiones como "alivio del dolor", "ayuda a la curación", "acción terapéutica". Sin embargo, nada más lejos de nuestra intención cuando hablamos de bebés y niños.

El masaje infantil no se plantea en ningún caso como un masaje terapéutico (el cual se debería realizar sólo en casos patológicos específicos por un fisioterapeuta profesional). Entonces, ¿para qué sirve?

 

Los beneficios del masaje infantil son múltiples, y me gustaría clasificarlos en dos categorías, los evidentes (existe detrás una evidencia científica) y los otros, a los que yo llamo los PODEROSOS.

Entre los beneficios evidentes, podemos hablar de todos aquellos relacionados con la parte "física" del bebé. A través del estímulo táctil, podemos influir sobre el aparato circulatorio, digestivo, respiratorio, locomotor, sistema hormonal, neurológico, linfático, inmunitario... Todo esto se consigue a través de la estimulación del órgano más grande del cuerpo, la piel, dotada de unos 5 millones de receptores encargados de captar y transmitir los estímulos externos.

Así pues, es cierto que pueden mejorar los patrones del sueño, la regulación emocional, los estados de estrés, el estreñimiento, los gases y cólicos, etc. Pero no es en estos en los que quiero hacer hoy incapié, sino en los que yo llamo BENEFICIOS PODEROSOS, los que no se miden  ni se cuantifican, los que ayudan a establecer esa conexión mágica y necesaria entre padres/madres e hijos/as.

En este aspecto, me gusta definir el masaje infantil como una HERRAMIENTA MÁGICA. Una herramienta que hay que cogerla, usarla, y sobretodo, conservarla.

Lo realmente maravilloso de dar un curso de masaje infantil es ver la evolución de las familias a lo largo de las semanas. Nunca deja de sorprender la rapidez con la que mejora el tándem adulto/bebé, la forma en que se comunican el uno con el otro, la forma en la que se relacionan. Uno de los aspectos que más se desarrolla es la capacidad de observación. La observación conlleva el descubrimiento de las señales del bebé, del lenguaje no verbal. Esto les lleva a una relación de comprensión y respeto, fomentando los vínculos entre ambos. 

Todo esto que se consigue mediante el tacto, se mantiene con el tacto. El lenguaje no verbal no desaparece en el momento en que el/la niño/a desarrolla su capacidad para hablar, sino que sigue coexistiendo a lo largo de los años, durante toda la vida.

 

¿Cuantos/as padres/madres pagarían por sacarles unas palabras a sus hijos/as en determinados momentos de su infancia y/o adolescencia? En ese momento, todos pagarían también por tener una herramienta mágica que les ayudase a generar un momento y un ambiente de intimidad y confianza, que les ayudase a acercarse a ellos, a tocarlos, a acariciarlos, a observarlos, a escucharlos, a comprenderlos, a ayudarlos. Esa herramienta mágica es, sin duda, el masaje infantil.

 

Así pues, el masaje infantil va mucho más allá de aliviar cólicos o gases, más allá de relajarlos antes de dormir, MUCHO más allá. Si quieres aprender el masaje infantil, te recomiendo que no vayas solo con las manos preparadas, sino que vayas con la mente y el corazón abiertos.

El masaje infantil ayuda a padres/madres e hijos/as a establecer una relación de apego, respeto y confianza mutua, y les permite prolongarla a lo largo de los años.