ya he dado a luz, ¿y ahora qué?

Por fin te has decidido, vas a ser madre. A partir de ese momento parece que todo el mundo pone su atención en tí y en tu embarazo. De repente te encuentras programando tus revisiones ginecológicas, que a medida que avance el embarazo van a ser más frecuentes para controlar tu estado de salud y el de tu bebé. El ginecólogo y la matrona te dan recomendaciones para el embarazo, y posiblemente tendrás acceso a las clases de preparación maternal, ya sea en la sanidad pública o a través de una mutua privada de salud, o incluso en ocasiones, asistes a ambas. Un montón de información y de consejos, todos te acompañan.

 

Sin darte cuenta, llega el día del parto, ese momento tan esperado y para el que tanto te has preparado, y sin embargo, pasa como una estrella fugaz. Ya está, has dado a luz. Tienes al bebé que tanto ansiabas entre tus brazos, te esfuerzas por conseguir una lactancia exitosa, y poco a poco tu bebé y tú os vais conociendo, vais conectando, os vais vinculando. Durante ese tiempo inicial, nada más importa.

 

Sin embargo, de repente, sales de tu burbuja, y vuelves a la realidad, parece que tus pies vuelven a tocar el suelo. Abres los ojos, y, ¿qué ves?

 

"Parece que tu suelo pélvico está dolorido, sí, quizás esas molestias pueden ser por esos puntos que te hicieron en el periné tras el parto.

Tu ritmo miccional ha cambiado, ¿por qué debe ser? ¿Y el estreñimiento? Parece que no ayuda a tus molestias perineales...

Ahora que piensas...ese día que intentaste tener relaciones, no fue como esperabas.

Pero ya te has hecho la revisión de la cuarentena, han dicho que todo está bien...debe serlo entonces.

Por cierto, hay un dolor en las lumbares desde hace unos días...habrás hecho algún mal gesto. Y de repente las muñecas te molestan sin más, que mala suerte, justo ahora que las necesitas más que nunca. ¿Cómo podrías solucionarlo?¿Quizás el médico de cabecera? ¿Un traumatólogo?

Ya tienes ganas de dejar atrás la ropa premamá y volver a entrar en la tuya...así que, ¿qué puedes hacer? Quizás sea buena idea empezar a ir al gimnasio. ¿Pero, por dónde empezar? Ya preguntarás a algún monitor..."

 

Y este cuento se repite, una vez tras otra, casi siempre con un mismo final: mujeres con patología de suelo pélvico, en mayor o menor grado, incontinencia urinaria, prolapsos genitales, disfunciones sexuales, y en muchas ocasiones, asociado a problemas de espalda (todo ello provocado por una incompetencia abdominal, entre otras cosas).

 

¿Por qué? Pues porqué el embarazo y el parto suponen unos cambios físicos muy importantes en el cuerpo de la mujer y, lamentablemente, nos ocupamos mucho del embarazo, y poco del postparto.

La revisión ginecológica de la cuarentena, tiene como principal objetivo comprobar que las posibles cicatrices del parto hayan cicatrizado sin causar grandes problemas, y que el útero haya involucionado adecuadamente. En esta revisión no acostumbra a realizarse una valoración funcional completa del complejo abdomino-perineal, competencia del fisioterapeuta especializado en suelo pélvico.

El no realizar una valoración funcional de fisioterapia y por tanto no iniciar un trabajo de recuperación postparto personalizado, junto con una serie de recomendaciones a nivel preventivo, es lo que va a llevar a la mujer a un estado patológico, ya sea a corto o a largo plazo.

Uno de los errores más comunes es, además de no iniciar un trabajo de recuperación funcional de las estructuras abdomino-perineales, iniciar un programa de fitness. El ejercicio en el postparto resultará beneficioso siempre y cuando se recomiende basándose en el estado de las estructuras internas de la mujer, y sólo después de haber adquirido un nível mínimo de recuperación de las mismas. La única persona capaz de dar esta recomendación es el fisioterapeuta especializado en suelo pélvico que haya valorado en consulta el estado y capacidad tanto del suelo pélvico como de la faja abdominal.

Recordemos entonces que el postparto es una etapa tan o más importante que el embarazo en cuanto al estado de salud física de la mujer, y no debemos restarle importancia ni seguir cualquier tipo de recomendación "general", puesto que cada mujer se encuentra en un momento físico diferente y decisivo para su estado de salud futuro.