¿cómo afecta el estrés a nuestro bebé?

 

Estamos acostumbrados a oír hablar del estrés en el mundo adulto, pero, ¿puede el estrés afectar a un bebé? La respuesta es sí.

 

El cerebro del bebé, por cuestiones de tamaño para el nacimiento vaginal, es inmaduro al nacer y una vez en el exterior doblará su volumen al desarrollarse por completo, creando nuevas conexiones neuronales.

 

Las capacidades cerebrales del bebé, por tanto, son limitadas.

 

El bebé se rige por el sistema cerebral primitivo, el cual no dispone todavía de la parte racional y voluntaria del cerebro adulto, sino que se rige básicamente por sensaciones y emociones, aunque a nivel muy básico, ya que la parte encargada de la gestión de éstas emociones está aún por desarrollar.

 

Uno de éstos sistemas de gestión de emociones de los que no dispone el bebé, es el mecanismo de gestión del estrés. Es por este motivo, que si el bebé se siente estresado, tendrá dificultad para gestionar esa emoción, y se mantendrá con unos altos niveles de adrenalina y cortisol.

 

¿Y qué es el cortisol? Pues es la hormona que se segrega cuando hay estrés.

 

Algunos de los efectos adversos del cortisol son, entre otros, la debilitación del sistema inmunológico, y la toxicidad cerebral, que puede incluso llevar a la pérdida neuronal.

 

Ante los altos niveles de cortisol, la amígdala intenta contrarrestar con la producción de endorfinas, serotonina y opiáceos.

 

Si un bebé crece con los niveles de cortisol elevados, su amígdala se volverá “tolerante” a esos niveles y no desencadenará el mecanismo de gestión de estrés necesario para el bienestar del individuo, acabando éste sin saber manejar situaciones que le puedan generar cierta ansiedad. Además, los niveles anormales de cortisol y serotonina, a la larga, pueden llevar al individuo a estados de depresión, baja autoestima, ansiedad y violencia.

 

Pero, ¿y que es el estrés para el bebé? Pues efectivamente, no es tener un horario laboral apretado, ni mil obligaciones al día que cumplir. En el bebé el estrés aparece simplemente por la separación de su progenitor, por el desapego, por no sentirse atendido ante cualquier necesidad que le surja, ya que por instinto, no saben si podrán sobrevivir si su progenitor no les atiende.

 

El llanto es el mecanismo por excelencia del bebé para expresar sus necesidades, dependerá del adulto dejarle llegar a esa situación de estrés o, simplemente, atenderle.

 

Actualmente ya se están relacionando las hormonas del bienestar con el buen desarrollo de las funciones cerebrales superiores.