cómo disminuir el riesgo de traumatismo perineal en el parto

 

Muchas mujeres sufren algún tipo de traumatismo perineal en el parto, (especialmente si es el primero) ya que en ocasiones el tejido se desgarra espontáneamente, y en otros casos, se realiza una episiotomía.

 

La práctica de la episiotomía de forma sistemática no está justificada según la OMS, y en España la tasa de realización oscila entre el 70-90%.

 

La preparación de la musculatura perineal durante el embarazo con la realización de ejercicios de Kegel y con el masaje perineal, así cómo la protección adecuada del periné durante el parto, son alternativas válidas frente a la práctica de la episiotomía.

 

 

Los ejercicios de Kegel se realizan haciendo contracciones de la musculatura de la zona perineal, cómo si de retener la orina o los gases se tratase.

 

Éstos ejercicios ayudan a mejorar el estado de la musculatura perineal, contribuyendo a mejorar el tono y la fuerza muscular, así cómo su capacidad contráctil, mejora de la vascularización y disminución de la congestión.

 

 

El masaje perineal se realiza con la finalidad de contribuir a mejorar la calidad de los tejidos de la zona perineal en cuanto a congestión y elasticidad, pudiendo reducir así el riesgo de desgarros y episiotomías.

 

Estudios recientes recomiendan empezar a realizar el masaje a partir de la semana 34 de embarazo, ya que no existe evidencia científica de que por empezar antes se obtengan mejores resultados.

 

Éste masaje puede realizarselo la mujer a sí misma, aunque si el volumen abdominal supone un obstáculo, siempre puede realizárselo su pareja, o, en su defecto, su fisioterapeuta especializado en suelo pélvico.

 

Se recomienda realizar 5-10 minutos de masaje un mínimo de 3-4 veces a la semana.

 

Para la realización del masaje es recomendable utilizar algún tipo de aceite (lo más natural posible ya que éste entrará en contacto con la mucosa vaginal), éste hará la función de lubricante e hidratante a su vez. Los más utilizados suelen ser el aceite de rosa mosqueta,  aceite de almendras dulces, e incluso aceite de oliva virgen.

 

A la hora de realizar el masaje, debemos tener en cuenta ciertos aspectos cómo lavarse previamente las manos, aplicarse algún tipo de compresa o baño templados en la zona (para relajar), y estar lo más cómoda posible para favorecer la relajación de las estructuras.

 

Si la zona perineal está congestionada es posible que el masaje resulte molesto al principio, así que lo mejor es empezar de forma progresiva y ser constante, a medida que pasen los días la tolerancia irá en aumento.

 

 

La región perineal a menudo resulta desconocida por muchas mujeres pudiéndoles resultar difícil tanto la realización de los ejercicios de Kegel cómo del masaje perineal. El/la fisioterapeuta especializado en suelo pélvico es el profesional que puede realizar una valoración de la zona perineal y dar a la mujer, de forma personalizada, las instrucciones necesarias para preparar su periné tanto con los ejercicios cómo con el masaje perineal.